| Este esquema nuevo de hacer televisión me hace pensar sobre lo que representan para la actualidad los llamados "reality shows" que ahora abundan no solo en la televisión estadounidense sino que la plaga se ha extendido por todo el mundo, cambiando los esquemas de hacer televisión y de buscar nuevas estrellas y artistas.
Según este nuevo concepto de los medios de comunicación los aspirantes deben demostrar sus talentos y llegar incluso a hacer cualquier cosa que se les ocurra a fin de ganar el favor del público o de los jurados, todo en vivo y en directo, con pregrabados de todo lo que hacen durante el tiempo que permanecen en la escena de actuación.
Las famosas audiciones que recorren diferentes partes de la geografía en busca de los que estén dispuestos a participar de esta modalidad de espectáculo, son parte vital del proceso. Incluso padres que acompañan a sus hijos a hacer parte de esta nueva ola, donde casi todos son protagonistas.
La cosa parece entretenida y hasta original, pero sin duda los sociólogos, sicólogos y hasta los periodistas tendrían mucha tela que cortar en torno al significado mediático y social de esta especie de fabrica instantánea de ídolos que convierten de la noche a la mañana a desconocidos aficionados a las artes escénicas, o a la música, en nuevas estrellas o de reconocidas figuras de los medios que se miden a nuevos retos en su oficio.
Y los hay de todo tipo, encierro, supervivencia, academia artística, soltero, modelaje, buscando empleo, estrategia, salud, cambio de imagen, etc, con sus modalidades de acuerdo a cada país y empresa patrocinadora.
Los hay tan famosos como los que realizan American Idol, El Aprendiz de Donald Trump y así en nuestros países latinoamericanos copia de ellos por montones.
Las características de estos shows implican la vinculación de personas no profesionales del medio, la muestra de una nueva realidad televisiva, y el hecho de mostrar aspectos personales de los protagonistas.
Lo anterior para muchos que defienden este nuevo concepto implica que estamos ante un género "total" que involucra las tres funciones de los medios, que son informar, entretener y educar. Aunque parezcan muy estructurados y cada uno se esmere por ser el que mayor atracción ejerza sobre el público, la proliferación de los mismos ha provocado una saturación a mi modo de ver que llega a cansar y hasta aburrir.
Ni qué decir de lo que pensaran los artistas que han ido a las academias de formación durante años, se ven ahora con la competencia de ídolos creados de manera casi instantánea por la interacción de los medios y los espectadores.
Pero a tal punto han llegado estos espectaculos que en Holanda, crearon uno de estos realitys donde los protagonistas son pacientes en lista de espera de un transplante de riñón y donde un donante tiene que escoger entre ellos al feliz receptor.
No se, pero a mi se me hace que estos tales realitys están llegando a los extremos, pero lo grave es que a ellos están expuestos nuestros hijos, nuestros niños, jóvenes que comienzan a ver en ellos como la verdad de los medios de comunicación, cosa con la que no estoy de acuerdo.
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