En ese momento la mujer presa de la impotencia que le dejaba el hecho de perder a su único hijo acusó al presidente de este país por su desgracia y recalcó que nada que él dijera para justificar la guerra le iba a hacer pensar lo contrario.
“Es un entupido, un ignorante, un cobarde, no tiene corazón, es una guerra que no tiene sentido, cuántos padres más tienen que morir, para que él se de cuenta de su error,” afirmó la mujer, cuyas palabras tuvieron eco en las altas esferas militares y eso la hizo objeto de una portada en la prestigiosa revista Time.
Su tragedia
La verdadera tragedia que desencadenó la muerte de este hombre de solo 29 años, padre de dos hijos, una niña de 6 y un niño de 2 con problemas de salud, vendría después de su sepelio en un cementerio de Decatur, donde familiares y amigos se reunieron para darle el último adiós a comienzos del mes de febrero.
A pesar de que, los oficiales encargados del protocolo militar le habían advertido a la desconsolada madre que no debía abrir el ataúd con los restos de su hijo, ésta antes de la despedida final pidió como último deseo tocar a su hijo y así se le permitió con cautela.
La tapa entreabierta del cofre fúnebre permitió ver solo un poco de ropa del soldado, mientras la mano inquieta de su madre buscaba un indicio de que, Víctor Manuel, el hombre que el ejército de Estados Unidos se había llevado a la guerra estuviera en el lugar donde le dijeron que iba a estar.
Pero no fue así. La madre no pudo sentir su rostro, ni su pelo, ni sus manos, ni su pecho o lo que de él quedara, simplemente en el ataúd no había nada y eso la desconsoló aun más, los militares retiraron a la mujer mientras encargados del campo santo se encargaban de sepultar a un difunto que no iba a estar nunca en su tumba.
“Una parte de mi hijo está en Georgia y otra en Arlington, y eso duele mucho”
Pero el dolor de Perla Lucas estaba lejos de acabar, durante todos estos meses había estado aguardando pacientemente que el ejército americano la llamara para confirmar que habían podido recupera así fuera partes del cuerpo de su hijo, y esa llamada llegó la semana pasada cuando fue citada a Arligton en Virginia.
“Me dijeron que las familias de los 12 soldados íbamos a tener una visita de cuerpo presente con los restos de nuestros hijos que ya no habían podido identificar”, dijo Lucas a Georgia Latino News.
La mujer contó que les habían dejado saber que la ceremonia en el Cementerio Nacional de Arlington donde aparentemente se estaban enterrando en un solo ataúd los restos de los 12 soldados asesinados en Irak iba a ser la última de este episodio.
“Era lo último de los soldados y deseaban que fuera el capítulo final...” comentó.
Lucas quien se convirtió en una activista en contra de la guerra y ha estado presionando para que las familias de los soldados muertos en Irak sean tratadas con más respeto, exigió en Arlington nuevamente que le dejaran ver los restos de lo que los militares decían era su hijo y ahí revivió los peores momentos de su vida desde que la tragedia tocó a su puerta a comienzos de este año.
“De nuevo era un uniforme vacío, aunque me dijeron que debajo de ellos estaban los restos de los 12 soldados, estoy tratando de creerlo porque necesito seguir adelante”, expresó la madre y afirma:
“Me cortaron a mi hijo en dos, eso es lo peor que pueda vivir en estos momentos, ahora siento que un pedazo de él está en Georgia y otro en Arlington y eso duele mucho”, concluye Lucas.
Ahora la madre hispana se prepara junto con un grupo de abogados y un juez a seguir luchando por la causa de los soldados muertos en Irak en un proyecto para que sus familias queden protegidas y esta iniciativa irá, según se espera, al congreso americano para su discusión. |