Es el acontecimiento central de la historia de la humanidad. Por esta razón los cristianos no deberían dejar de decir y, ante todo, de mostrar la importancia que tiene para ellos y para este mundo el sacrificio de amor de su Salvador resucitado.
¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído?. Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído. Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. Cristo para esto murió y resucitó (Romanos 10:14; Hebreos 2:1; 1 Timoteo 1:15; Romanos 14:9).
¿Sabe usted que Jesucristo murió en la cruz por sus pecados, para que pudiese tener vida eterna? Él era perfecto, sin pecado y, sin embargo, por amor sufrió y murió, soportando el castigo que usted y yo merecíamos. Mientras colgaba en la cruz, siendo injuriado y ultrajado, dijo: Padre, perdónalos. Hoy, él espera su respuesta.
Usted también le ofendió al rechazarlo, pero en su amor él desea darle vida eterna. Para recibir este don, confíesele sus pecados y crea que él murió en la cruz, cargando con la condena que el Dios santo sentenció por los pecados que usted cometió.
Pídale que sea Señor y Dueño de su vida, cualesquiera que hayan sido sus errores, faltas y pecados. En su amor él le dice: Hijo mío, ¿vas a aceptar esa oferta?
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