Rubia Castro, de Bogota, Colombia, no titubeo dos veces cuando le dijeron que tenía que firmar el contrato para venir a enseñar por un año a un colegio en Estados Unidos.
“No sabia a dónde venía, y nunca había estado acá; pero tenía claro que mi misión además de enseñar en una escuela pública era la de promover la cultura y costumbres de mi país. Acepte el reto y ya voy a completar mi segundo año de trabajo en el colegio de primaria Louise Randlof,” dice emocionada la colombiana.
Para esta profesora de inglés, el ser reconocida por esta organización que trabaja a nivel mundial, “es un honor muy grande, y no hay forma de agradecerles la oportunidad que me dieron de venir a trabajar a este distrito y de promover entre mis estudiantes lo que es la cultura, comida y las danzas de mi país,” comenta Rubio.
Esta maestra colombiana, cuenta, que el venir a enseñar a Georgia, fue un reto muy grande, pero ha sido también una oportunidad para crecer profesionalmente y como ser humano.
“Esta experiencia me ha permitido trazarme nuevas metas y me ha servido para enseñarle a mis alumnos acerca de mi cultura la de ellos y lo importante que es el no desconectarse de ella, sin desconocer los beneficios de estar este país.”
Intercambio de culturas
El caso de María González, no es muy distinto al de Rubia. Después de un largo proceso de selección, esta venezolana fue escogida para venir a enseñar al colegio de secundaria Mill Creek, al norte de la ciudad de Atlanta.
Reconocida como una embajadora de la cultura, por Jim Markhan, director de la escuela, González recuerda que el choque cultural la afectó en los primeros meses, pero como ella misma dice “con mucha energía” y el apoyo de sus nuevos compañeros de trabajo, muy pronto superó el impasse y hoy es también premiada por el VIF.
“La verdad he tenido mucha suerte en este colegio, los alumnos son maravillosos al igual que los profesores,” dice con orgullo esta maestra venezolana. El director, a su vez afirma, que muchas veces, los otros profesores solicitan la ayuda de González para mejorar su vocabulario en español y, su aula está decorada con artesanía y juegos típicos de su país, que son utilizados por los alumnos como un incentivo para aprender aun más.”
Ambas profesoras extendieron sus contratos hasta tres años, que es el máximo de tiempo que ofrece el VIF; y coinciden al decir que si tuviesen la oportunidad de volver a participar del programa lo harían sin pensarlo dos veces, pues la experiencia es extraordinaria y además de tener la oportunidad de promocionar su cultura pueden conocer más acerca del país en el que están.
VIF, es uno de los programas de intercambio cultural más grande a nivel internacional. El distrito escolar del condado de Gwinnett, es parte de esta organización, por la que hoy cuenta con 56 profesores que representan 16 ciudades de diferentes partes del mundo, entre ellos, Costa Rica, Francia, España, Sur África y otros países más.
Para más información acerca del VIF puede visitar la página de Internet www.vifprogram.com |