Los hechos se registraron en septiembre del 2006, cuando agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas- ICE-, hizo una redada en la planta procesadora de pollos Crider, en busca de trabajadores “ilegales” llevándose consigo a más de 120 personas.
El mismo día de los hechos, agentes del ICE irrumpieron de manera violenta a la casa de la familia Manta, donde se encontraba sola Justeen, una menor de 15 años quien se disponía a irse para la escuela, la cual fue agredida de palabra e intimidada, por los oficiales quienes la trataron de ilegal.
Lo que los agentes de inmigración no sabían, es que la familia Manta es de origen hispano, pero nacidos todos en Estados Unidos, y al irrumpir en su morada y tratarlos de ilegales, estaban aplicando el perfil racial y violando varios de sus derechos constitucionales.
El testimonio en días pasados de Justeen Manta, ante el congreso, tiene que ver con la demanda que cursa contra la Oficina de Inmigración y Aduanas, instaurada por la madre de la menor y otros tres ciudadanos americanos más, que fueron víctimas de los mismos atropellos.
Los abogados de la familia Manta y los otros tres afectados, alegan que los oficiales de inmigración acosaron a sus defendidos solo por el color de su piel y que violaron además sus derechos consagrados en la cuarta y quinta enmienda de la constitución. |