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“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. ” Éxodo 20:4-5.
Es un mandamiento expreso de Dios, que nos dice con toda claridad su voluntad, de que no nos hagamos ídolos o imágenes de nada que esté en los cielos ni en ningún otro lado, debido a que solo hay un Dios verdadero y a quien nadie ha visto jamás, precisamente para evitar que se hagan ídolos e imágenes para adorar.
Uno de los argumentos mas usados por los que han caído en este pecado es: que ellos no adoran a las imágenes, sino que es como una recordación de un ser querido, que ellos en realidad adoran a Dios y “esa” imagen o pintura es solo como tener la foto de un ser querido.
Con todo el deseo de ayudar a entender lo que significa realmente leamos el siguiente texto que nos aclarará totalmente lo que piensa el Señor, que en definitiva es lo que interesa.
“Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra”
Dios no quiere imágenes ni de El mismo, porque nos dice que no hay nada con lo que se le pueda comparar, así que si queremos rendirle culto al Dios verdadero debemos hacerlo como a El le agrada, pues es a él a quién tenemos que agradar no a nosotros mismos y el propio Jesucristo dijo:
“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”
“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” Juan 4:23-24. Hay muchos adoradores pero eso no significa que sus adoraciones sean recibidas por el Señor.
Tenemos el caso de Caín quien ofreció a Dios un sacrificio que no le agradó, sin embargo si aceptó el sacrificio ofrecido por Abel, debido a que éste si ofreció lo que le agradaba al Señor.
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