En Filadelfia, sin embargo, la dimensión que tuvieron de la pérdida de ese título en manos del afroamericano Rasen Jefferson, fue tal, que antes de haber conectado el “Papi Zurdo” su knockout final en la humanidad del campeón, una lluvia de botellas y objetos se dejó venir sobre los púgiles y el resto de asistentes.
Ese es uno de los recuerdos que tiene ahora José Hernández, este joven de 26 años de origen mexicano, cuya carrera silenciosa la ha venido llevando a cabo de mano de su entrenador Juan Carlos Castro y digamos que de su madre, Elizabeth Zagal, quien con sus oraciones y súplicas al Señor, refuerza la zurda de su hijo y ayuda a poner plomo en el peso de sus golpes.
“Me siento tan orgullosa de tener un hijo tan bueno y noble como él”, dice su madre al tiempo que afirma que, pide y confía en Dios, en que lo siga protegiendo, bendiciendo e iluminado para que consiga sus metas y propósitos.
José comenzó a entrenar en el gimnasio de Doraville a los 18 años, “quise aprender a boxear para defenderme”, recuerda, pero más adelante se dio cuenta que le gustaba como profesión.
Como profesional ha ganado 6 peleas por knockout , ha empatado una vez y ha perdido en 6 oportunidades, pero sin duda el combate más importante fue el llevado a cabo en abril pasado, auspiciado por la Asociación de Boxeo de Estados Unidos- USBA.
Juan Carlos Castro su entrenador, dice que tiene alrededor de 40 años de experiencia en el boxeo y que ha encontrado en el Papi Zurdo el mejor prospecto.
“Gracias al Creador, no tengo a cualquier novato”, afirma Castro, quien destaca el empeño, la dedicación, el coraje, las ganas y los sueños de su pupilo como base para salir adelante y obtener éxitos como el que ahora saborea.
En Julio de este mismo año, José tendrá su primera defensa del título programada en Atlantic City, y su nombre ya ha pasado por manos como la del legendario Don King un mito en el mundo del boxeo, por eso este muchacho dice que seguirá haciendo lo mejor.
“Seguiré peleando y echándole ganas, pero sobre todo, viendo qué es lo que Dios tiene preparado para mí”, dice, mientras su entrenador insiste en que El Papi Zurdo, tiene algo más que unos puños de acero, y es ese corazón grande con el que logra sacar adelante todo lo que se propone. |