El sistema de verificación de los votantes había estado en la corte federal desde 2008 y el Departamento de Justicia se había negado reiteradamente a aprobar el proceso por el cual los controles estatales de información y registro de votantes, no querían aceptar la licencia de conducir ni bases de datos del Seguro Social, como pruebas contundentes para ejercer el derecho al voto.
El Departamento de Justicia en el 2008, siendo presidente el republicano George W. Bush, cuestionó el sistema y dijo que la ley federal requiere que el estado verifique la identidad del elector, pero no su nacionalidad.
El Departamento de Justicia aprobó el proyecto en respuesta a una demanda presentada por el estado de Georgia, en la que alega que es necesario este sistema para no permitir que personas que no son ciudadanas puedan votar, aunque nunca han demostrado que eso haya pasado alguna vez o que tengan casos específicos de infractores.
Más de 8 mil marcados como sospechosos
Durante la pasada gestión de la secretaria de estado, la republicana Karen Handel, unos 4,500 votantes fueron marcados como “ciudadanos dudosos”, eso, porque no habían nacido en el país y aparentemente no tenían datos suficientes sobre sus identidades.
Esta situación conllevó a que organizaciones defensoras de los derechos civiles presentaran una demanda en nombre de un estudiante hispano de la universidad de Kennesaw, al que se le habría puesto en duda su proceso de ciudadanía, solamente por ser de origen extranjero.
Recientemente el diario Atlanta Journal-Constitution, informó a cerca de una nueva lista de otros 4.200 votantes que fueron marcados por el proceso de verificación, como “sospechosos” justo antes de las primarias del 20 de julio, a pesar de que muchas de las personas que se marcan pudieron demostrar que son ciudadanos con derecho al voto.
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